Si abriste tu renovación de seguro de gastos médicos este año y el número te tomó por sorpresa, no estás solo. Hay pólizas que subieron menos del 10%, otras alrededor del 15% y algunas hasta 40% o más. La pregunta que casi todos se están haciendo es la misma: ¿me cambio de aseguradora o me quedo? Antes de responderla con la cartera en la mano, vale la pena entender qué cambió. Datos vigentes a junio 2026.
La respuesta corta: no es una decisión de tu aseguradora contra ti
El instinto natural cuando ves el aumento es asumir que tu aseguradora se volvió más cara de forma arbitraria. La realidad es más estructural. Hay variables del mercado mexicano que se movieron al mismo tiempo y la prima de renovación refleja esa suma.
“El aumento no es porque la aseguradora se volvió ambiciosa de la noche a la mañana. Es porque cambió la regla del juego para todas.”
Eso quiere decir que cambiarte de aseguradora no necesariamente te ahorra el incremento, porque la causa principal aplica a todo el mercado, no solo a tu compañía.
El contexto fiscal detrás del aumento
A finales de 2025 entró en vigor un cambio en la regla fiscal que aplica a las aseguradoras en México. Antes, cuando una aseguradora pagaba a hospitales o proveedores por un siniestro, podía acreditar (recuperar) parte del IVA que pagaba en esa transacción como parte de su operación. Desde finales del año pasado, esa posibilidad de acreditamiento ya no opera de la misma forma para los pagos vinculados a siniestros médicos. Ese IVA ahora es un costo que se queda dentro del balance de la aseguradora.
Para profundizar en el marco fiscal aplicable, las fuentes oficiales son el SAT y el Diario Oficial de la Federación. El efecto práctico fue un costo adicional significativo en la operación de las aseguradoras del mercado mexicano, que se ha venido reflejando en las primas de renovación 2026. Es una de las razones estructurales detrás del aumento generalizado de primas este año, no la única, pero sí una que aplica a todo el sector por igual.
A esto se suma la inflación médica anual (honorarios, insumos hospitalarios y medicamentos suelen subir cada año por encima de la inflación general en México, según seguimiento de mercado de la AMIS) y, en algunos casos, el cambio de banda de edad del asegurado: las aseguradoras agrupan el riesgo en rangos de edad y cruzar un rango puede generar un salto adicional en la prima.
3 señales para considerar un cambio de seguro
Con ese contexto, sí hay momentos en los que evaluar otras alternativas tiene sentido. La CEO de Kalmy las resume así en el video atado a este artículo:
Señal 1, Tu prima dejó de ser competitiva. Si tu incremento es bastante mayor al promedio del mercado (por ejemplo, arriba del 30%) y al pedir cotizaciones encuentras coberturas equivalentes por menos en otras aseguradoras, vale la pena ponerlo sobre la mesa. La palabra clave es equivalentes: mismas coberturas, mismo deducible, misma red de hospitales. Sin eso, no estás comparando lo mismo.
Señal 2, Tuviste un siniestro y la experiencia fue mala. Aquí hay un matiz importante: si ya usaste tu póliza actual para un padecimiento, ese padecimiento puede entrar como preexistencia, una condición que existe antes de contratar y queda fuera de cobertura, en cualquier póliza nueva que contrates. Si el padecimiento es serio o recurrente, cambiarte puede salir más caro que quedarte. Si fue algo puntual y resuelto, el cálculo es distinto. Lo desarmamos a detalle en cómo funcionan las preexistencias en los seguros.
Señal 3, Nunca te explicaron lo que firmaste. Si contrataste hace 5, 10 o 15 años, nunca volviste a hablar con tu agente y hoy no sabrías describir exactamente qué cubre tu plan, esa ya es una señal por sí sola. En ese plazo tu vida cambió: matrimonio, hijos, una nueva responsabilidad económica, un padecimiento detectado. La cobertura que tenía sentido entonces puede no tenerlo hoy. Ahí es donde entra el rol de un buen asesor en la renovación.
3 casos donde NO conviene cambiarte
Hay escenarios donde cambiarte, aunque la prima baje en otra aseguradora, te puede salir mucho más caro:
Caso 1, Ya superaste tus tiempos de espera. La mayoría de los planes de gastos médicos tienen periodos de espera de 12 a 24 meses para ciertos padecimientos. Si llevas varios años con tu póliza actual, ya pasaste esos plazos. Al cambiarte, el contador se puede reiniciar desde cero. Algunas aseguradoras reconocen parte de la antigüedad, pero hay padecimientos, como maternidad, congénitas, cirugía refractiva de ojos y VIH/sida, que típicamente se reinician sin reconocimiento.
Caso 2, Tienes una preexistencia diagnosticada. Si en estos años te diagnosticaron diabetes, hipertensión, un problema renal o cualquier padecimiento crónico, tu aseguradora actual te lo está cubriendo porque se manifestó mientras estabas asegurado. Si te cambias, ese padecimiento pasa a ser preexistencia en la nueva póliza, es decir, exclusión, y, en algunos casos, la nueva aseguradora podría no querer asegurarte. Esta es la razón más común para no cambiarse.
Caso 3, Embarazo en curso o planeado. El embarazo tiene tiempo de espera específico, generalmente 10 meses desde que contratas, no desde que te embarazas, . Si cambias de seguro ahora, lo más probable es que el parto no se cubra, y tampoco las complicaciones del recién nacido.
El error más caro al cambiarte: comparar precio en vez de cobertura
En este video, Emmanuelle Brunet, directora de Kalmy, explica este error con un ejemplo concreto en pesos: https://www.youtube.com/watch?v=Y9HFoDZ9C0w.
El patrón es siempre el mismo. Alguien encuentra una póliza 4,000 pesos más barata al año y se cambia. Lo que no vio: el deducible (lo que pagas la primera vez que usas el seguro en un año) se duplicó, el coaseguro (el porcentaje del costo del siniestro que sigue siendo tuyo después del deducible) subió, el hospital de su confianza no está en el convenio nuevo, y los padecimientos que tenía cubiertos quedaron en exclusiones. El “ahorro” se evapora la primera vez que usa el seguro.
Por eso vale la pena desarmar la prima antes de compararla: qué incluye exactamente, qué variables determinan el costo del seguro y cómo se compara la suma asegurada entre planes.
La pregunta correcta no es “¿me cambio?”, es “¿estoy comparando bien?”
“Cambiarte de seguro no se trata de pagar menos. Se trata de pagar lo correcto para las necesidades que tienes ahora en tu vida.”
Si una de las 3 señales te resonó y estás considerando cambiarte, te conviene revisar también cuándo cambiarte de seguro y cuándo no, que profundiza en cómo tomar la decisión sin perder antigüedad ni quedar sin cobertura. Y si quieres ver el producto completo antes de mover algo, la guía del seguro de gastos médicos mayores cubre el panorama paso a paso.
Una nota de transparencia antes del cierre: Kalmy es un broker de seguros registrado ante la CNSF con cédula G390843. No somos aseguradora; intermediamos productos entre clientes y aseguradoras autorizadas. Eso significa que ganamos contigo independientemente de la aseguradora a la que vayas, y por eso, cuando quedarte donde estás es lo correcto, te lo decimos.
En Kalmy no te vendemos el seguro más caro ni el más barato. Te ayudamos a encontrar el correcto para tu etapa de vida, tus riesgos reales y tu capacidad financiera.
Si tu renovación llegó más alta de lo que esperabas y quieres una opinión transparente antes de mover algo, en Kalmy lo revisamos contigo sin presión. Cotiza con calma en cotiza.kalmy.mx, en minutos ves opciones de varias aseguradoras autorizadas, sin compromiso.
¿Quieres profundizar? Mira el video completo
Si prefieres aprender en video, https://www.youtube.com/watch?v=Y9HFoDZ9C0w explica el contexto del aumento de primas 2026 y cómo decidir si te cambias o te quedas, con casos concretos y la diferencia entre comparar precio y comparar cobertura. Dura 12 minutos.