Cambiar de aseguradora no es una decisión que se tome a la ligera. Puede significar mejorar tu protección, acceder a mejores hospitales y ahorrar dinero, pero también puede implicar perder beneficios, enfrentar nuevos periodos de espera o incluso quedarte sin cobertura temporalmente. En el mundo de los seguros, los detalles importan, y un movimiento mal planeado puede costarte caro.

La escena es común: después de varios años con la misma póliza, el costo se ha incrementado de manera notable, la cobertura ya no se ajusta a tus necesidades o has tenido malas experiencias con el servicio al cliente. En ese momento, la idea de cambiar a otra aseguradora empieza a tomar fuerza. Sin embargo, antes de dar ese paso, es importante entender qué pasa realmente cuando decides cambiar de compañía, cómo afecta a tu protección y cuál es la mejor forma de hacerlo para no poner en riesgo tu seguridad financiera y tu salud.

Por qué las personas deciden cambiar de aseguradora

Los motivos para cambiar de aseguradora son variados, pero casi siempre están relacionados con tres factores clave: costo, cobertura y servicio. El aumento anual en la prima es una de las principales razones. Aunque es normal que los seguros ajusten sus precios cada año por la inflación médica y el incremento en los costos hospitalarios, hay casos en los que la subida es desproporcionada en relación a la cobertura que recibes.

Otro factor es la insuficiencia en la cobertura. Con el paso del tiempo, tus necesidades de protección cambian: puede que antes no necesitabas cobertura internacional o ciertos tratamientos especializados, pero ahora son prioritarios. Si tu aseguradora actual no los contempla, es natural buscar una alternativa que sí lo haga.

También influye la calidad del servicio al cliente. Un mal manejo de reclamaciones, tiempos de respuesta excesivos o falta de claridad en la información generan desconfianza. En contraste, otras aseguradoras invierten en atención personalizada, plataformas digitales y procesos más ágiles.

Por último, algunos asegurados se ven atraídos por beneficios adicionales como programas de prevención, telemedicina, redes hospitalarias más amplias o incluso incentivos económicos por hábitos saludables.

Qué sucede técnicamente cuando cambias de aseguradora

Cambiar de aseguradora no es simplemente “traspasar” tu póliza. En la práctica, implica cancelar tu contrato actual y firmar uno nuevo con otra compañía. Esto conlleva varias consecuencias importantes:

  • Pérdida de antigüedad: La antigüedad que has acumulado con tu póliza actual, en la mayoría de los casos, se transfiere a la nueva aseguradora pero ojo esta regla no aplica para todas las coberturas! En varias coberturas perderás tu antigüedad acumulada y deberás empezar desde 0. Las coberturas comunes en las que aplican esta regla son la de maternidad (apoyo y complicaciones del recién nacido), enfermedades congénitas, VIH y enfermedades de los ojos.
    Al cambiarte perderás la antigüedad de estas coberturas. Esto significa que podrías enfrentar nuevos periodos de espera y exclusiones que antes no aplicaban. Esto afecta directamente tu protección y tu bolsillo, especialmente si enfrentas una enfermedad de alto costo. Esto significa que cualquier beneficio asociado al tiempo asegurado, como la eliminación de periodos de espera, puede desaparecer.
  • Nuevos periodos de espera: Las aseguradoras suelen establecer tiempos de carencia para ciertas coberturas (por ejemplo, maternidad o tratamientos especializados). Si cambias de compañía, estos periodos pueden reiniciarse.
  • Reevaluación médica: Deberás llenar un nuevo cuestionario y, en algunos casos, someterte a exámenes médicos. Cualquier enfermedad diagnosticada antes de la contratación puede considerarse “preexistente” y ser excluida.

Un detalle crucial es que no debes cancelar tu póliza actual hasta que la nueva esté aprobada y vigente. Hacerlo antes te dejaría sin protección en caso de un imprevisto.

Beneficios potenciales de cambiar de aseguradora

Cuando el cambio se hace bien, los beneficios pueden ser significativos. Una nueva aseguradora puede ofrecer mejores coberturas que se adapten a tu situación actual, como incluir tratamientos de alta especialidad, cobertura en el extranjero o acceso a hospitales de mayor prestigio.

También puedes lograr primas más competitivas, especialmente si tu perfil de riesgo es atractivo para la compañía. Además, algunas aseguradoras han incorporado herramientas tecnológicas como aplicaciones móviles para tramitar reembolsos, consultas de telemedicina y seguimiento digital de tu expediente médico.

Otra ventaja es la posibilidad de acceder a programas de prevención y bienestar, que no solo ayudan a cuidar tu salud, sino que pueden reducir el riesgo de siniestros y, por ende, mantener controlados los incrementos en la prima.

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Riesgos y errores más comunes

El mayor riesgo al cambiar de aseguradora es quedarte sin cobertura. Esto sucede cuando cancelas tu póliza antes de que la nueva esté en vigor o cuando el nuevo contrato incluye periodos de espera para padecimientos que antes estaban cubiertos.

Otro error frecuente es elegir únicamente por precio. Una prima más baja no siempre significa una mejor opción: si las coberturas son limitadas o la red hospitalaria es deficiente, podrías terminar pagando mucho más en caso de un siniestro.

No leer las condiciones generales también es un problema común. Cada aseguradora tiene su propia lista de exclusiones y términos, y asumir que serán iguales a los de tu póliza anterior puede costarte caro.

Aspectos legales y regulatorios en México

En México, el sector asegurador está supervisado por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). Esta entidad regula a todas las compañías y establece normas que buscan proteger al asegurado.

Al cambiar de aseguradora, es importante verificar que la compañía esté registrada y autorizada. También debes conocer tus derechos:

  • Tienes derecho a recibir información clara y por escrito sobre las condiciones del contrato.
  • Puedes solicitar la portabilidad de antigüedad, aunque no todas las aseguradoras la aceptan y dependerá de tu historial y del tipo de póliza.
  • Tienes derecho a un periodo de gracia para el pago de primas, siempre que esté estipulado en el contrato.

Estrategias para un cambio seguro

Antes de cambiar, analiza si realmente lo necesitas. Evalúa tu póliza actual: ¿cubre lo que necesitas?, ¿el aumento de prima es justificado?, ¿has tenido problemas graves con el servicio?

Si decides seguir adelante, compara coberturas y no solo precios. Solicita varias cotizaciones y revisa cada detalle: sumas aseguradas, deducibles, coaseguros, exclusiones y periodos de espera.

Si es posible, negocia la portabilidad de antigüedad. Esto puede ahorrarte tiempo y evitarte periodos sin cobertura. Y sobre todo, haz el cambio acompañado de un asesor independiente que no tenga un interés particular en una sola compañía.

El papel de Kalmy Seguros en este proceso

Aquí es donde Kalmy Seguros marca la diferencia. Como broker digital, no trabaja para una sola aseguradora, sino que analiza las opciones de varias compañías para encontrar la que realmente se adapta a ti.

Kalmy Seguros revisa tu situación actual, identifica si te conviene cambiar o si es mejor conservar tu póliza y, en caso de que el cambio sea lo más conveniente, negocia para mantener tu antigüedad y minimizar periodos de espera.

A diferencia de un agente exclusivo, Kalmy tiene la flexibilidad de ofrecerte alternativas objetivas. Además, te acompaña en todo el proceso: desde la cotización, la firma del nuevo contrato, hasta el uso real de tu seguro.

Sus clientes destacan la claridad en la información, la rapidez en las respuestas y la tranquilidad de saber que siempre hay alguien de su lado cuando se trata de proteger su salud y su patrimonio.